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VAS A LA VIDA DEL PADRE PIO
Padre Pio de Pietrelcina Sacerdote y Maestro de espiritualidad El ruego y el amor a la Iglesia "Seáis "Jesús te llene el corazón de todo Él mismo"
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Situada en el centro de Piana Romana, en Pietrelcina (Benevento)
LA PEQUEÑA CAPILLA DE LOS ESTIGMAS
Gracias al impulso de los Frailes capuchinos de Pietrelcina, y de modo particular del superior padre Marciano Guarino, la capilla que custodia los recuerdos más hermosos y significativos de nuestro Santo, está en fase de restauración. Dentro de un mes, al menos se espera, volverá más bonita que nunca, para contar una vez más, con su silencio humilde, simple y místico, las maravillas obradas por Dios en Padre Pio de Pietrelcina.
Donato Calabrese
95 años son pasados de cuando Padre Pio dejó definitivamente la querida ciudad nativa. El tiempo pasó, pero su presencia no se borra: Pietrelcina es todo llena de él. Indudablemente, la capilla que custodia el olmo de los estigmas, en Piana romana, es, uno de los lugares más importantes y significativos de su vida.
Desde su infancia y
adolescencia, Padre Pio siempre se sentió particularmente atraído por el
fresco y sombreado olmo situado en el centro de la poder de familia, a
Piana romana. He aquí porque, con el pasar de los años, el árbol se
convirtió en el lugar más querido de nuestro Santo.: el sitio
privilegiado de sus coloquios con Dios, pero también el testigo
silencioso de las vejaciones diabólicas que afligieron al fraile de
Pietrelcina sin tregua: “Nadie sabe lo que ocurrió allá por la noche”,
dijo, haciendo señal de las vejaciones que
sufría.
El joven Padre Pio quiso estar sentado bajo este árbol lozano y rico en sombra. Aquí leyó las obras de espiritualidad cristiana, particolarmente la vida y los éxtasis de santa Gema Galgani, las obras de Teresa de Ávila y de san Juan de la Cruz. Aquí rogó, quieto y solitario, respirando, a llenos pulmones, la paz, el silencio, los pocos agradables ruidos agrestes sólo engendrados por la tranquila vida campesina, e interrumpida del gorjeo de los pájaros y de la brisa que aporta beneficio a sus pulmones enfermos. Por este motivo los parientes y los primos construyeron una capilla de paja adosada al árbol, de donde permitir un mayor aislamiento por el tiempo que el joven religioso capuchino transcurrió en Piana Romana. Y fue justo en esta simple capilla de paja, adosada al olmo, que Jesús y Su Madre Maria, se dignaron de aparecerle a Padre Pio, donándole los estigmas. Fue el 7 septiembre del 1910. Después de seis años, el 17 de febrero de 1916, Padre Pio dejó Pietrelcina para volver definitivamente a la vida conventual. En el 1958, Mercurio Scocca, fiel amigo de infancia de Padre Pio, se hizo promovedor de la construcción de una pequeña capilla dedicada a san Francesco de Asís, el primero estigmatizado del historia cristiana. Derribando la vieja y ruinosa choza de paja, y preservando el olmo de Padre Pio, con muchos sacrificios, Mercurio empezó a recoger dinero por la construcción de la capilla, también encontrando ayuda en los otros habitantes del distrito rural de Piana Romana. La capilla es situada justo al centro de un encantador sotillo de jóvenes pinos. La parte anterior es largos 8 metros y ancha 4,50. lo parte posterior es semicircular y custodia el tronco ya seco y plastificado viejo olmo. A la capilla se ingresa por un camino arborizado. El 23 de abril de 1961 el timbre empezó a resonar sus tañidos alegres, invitando los fieles de los alrededores a la Misa oficiada por los Frailes capuchino de Pietrelcina. En los años siguientes, con el incremento de los romeros y los fieles, entre cuyo muchos procedentes de la cercana ciudad de Benevento, la liturgia dominical empezó a ser celebrada a lo abierto en verano, y en una nave prefabricada, de invierno. Pero fue tan abarrotada, que muchos fueron obligados a afrontar el viento helado de los meses invernales, con tal que participar en la celebración de la santa Misa, oficiada por los Frailes capuchinos de Pietrelcina, desde siempre celosos en custodiar amablemente los lugares de la memoria de Padre Pio. Desde hace varios años, la Misa se celebra en la confortable Aula litúrgica construida en un lugar poco lejos de los recuerdos de Padre Pio. La pequeña capilla del olmo siempre queda el lugar preferido por todos los peregrinos que le llegan a Pietrelcina. No se puede venir aquí y no vivir en silencioso ruego, repensando a las cosas maravillosas que Dios hizo a través de su humilde hijo capuchino de Pietrelcina. Gracias al impulso de los Frailes capuchinos de Pietrelcina, y sobretodo el superior padre Marciano Guarino, la capilla que preserva los recuerdos más hermosos, espirituales, místicos, de nuestro Santo. está en fase de restauración. Dentro de un mes, al menos se espera, volverá más bonita que nunca, para contar una vez más, con su silencio humilde, simple y místico, las maravillas acabadas en Padre Pio de Pietrelcina. Mientras tanto, quién quiere contribuir a la disposición de la capilla de los estigmas, puede dirigirse al superior de los capuchinos de Pietrelcina, padre Marciano Guarino. A Piana romana, Padre Pio nació Santo; creció Santo; vivió Santo. Y aquí, a Piana Romana, que Él refleja aquella santidad que todavía calienta los corazones de millones de creyente que se reconocen en su inimitable magisterio de dolor y amor para Dios. Es muy triste ver como millares de personas vienen a Piana romana: visitan; se vuelven alrededor; miran; van. No han cogido completamente la riqueza mística de Piana Romana, ni aquella de Pietrelcina. Quien es avaro con Dios no puede descubrir sus maravillas. Sólo a quien dan con generosidad, Dios dona generosamente Su Corazón Divino.
PADRE PIO EN MI VIDA
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