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FRAILE PIO
La mañana del 22 de enero, a la
presencia de todos los frailes asociados en la iglesia, Francesco Forgione,
junto a un gruppetto de otros aspirantes, en el curso de una solemne e intensa
ceremonia, viste la saya franciscana, símbolo de nueva vida. Revestido del
vestido capuchino, él siente que desde este momento, su vida se pone "crucificada
con el Cristo"(Gal 2,19), a parecido de la vida del poverello de Assisi, el
estigmatizado de la Verna.
El mismo Padre Pio dirá luego a propósito de su hábito: "Si supiera
que harapiento de vestido vestí en el 1903.... Sin embargo ningún vestido me
pareció más bonito de aquél".
También le es cambiado el nombre: desde este momento Francesco
Forgione se llama fraile Pio de Pietrelcina. Un nombre que quizás le sea
sugerido por su devoción hacia el santo mártir cuyo cuerpo es custodiado en la
Iglesia de Sant'Anna en Pietrelcina.
El entorno dónde Fraile Pio transcurre el noviciado es de una
pobreza extrema. Una celda pobre y desnuda, la cama dura sobre que se duerme
vestidos, la comida escasa y rústica, el convento frío y helado de invierno, el
sueño interrumpido a medianoche para el ruego nocturno; el siempre ir andando
con las sandalias; hacer penitencia tres veces a la semana, es decir flagelarse
sobre las desnudas carnes, pensando a la pasión de Jesús. Ayunar por tres
Cuaresma, además de todos los viernes del año; amanecer muchas horas de ruego en
común y dedicar mucho tiempo al ruego personal; observar el silencio perpetuo,
salva el breve tiempo del recreo en común; siempre ir con los ojos bajos. Todas
este normas y prácticas de austeridad llenan la vida de los jóvenes novicios que
tienen que dejarse forjar, por el maestro de los novicios, en renegar al hombre
viejo (Rm 6,6), dentro de si y dejarse recrearle en el hombre nuevo, nel
dinamismo del Espíritu.
El maestro de los novicios es golpeado claramente por el empeño de
perfección de Fraile Pio de Pietrelcina. A sus ojos el joven frailecillo es un "modelo
de religioso. Eso significa que cada norma también mínima de la vida de novicio
es, por él, observada con fidelidad pura y íntegra.
Dentro del convento de Morcone, Fraile Pio recorre los primeros
pasos que lo llevarán, luego, a las grandes alturas de la mística.