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VAS A LA VIDA DEL PADRE PIO
Padre Pio de Pietrelcina Sacerdote y Maestro de espiritualidad El ruego y el amor a la Iglesia "Seáis "Jesús te llene el corazón de todo Él mismo"
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TEMPI NUOVI, Periódica Publicación de la Diócesis de Benevento
PADRE PIO: El centro de su espiritualidad
Con su ejemplar sufrimiento oblativo Padre
Pio siempre supo ofrecerle al Dios la prueba más eminente y heroica de su amor.
El propio Jesús le reveló, en su Pietrelcina, que “El amor se conoce en el
dolor”. Estas palabras se volvieron la síntesis perfecta de su correlación
espiritual y mística con el Crucifijo y el gran tramo de lanzamiento de su
apostolado en el mundo y para el mundo.
Donato Calabrese
“O Jesús, otra cosa… yo te
quiero… muy… quiero ser todo tuyo… no ves ch'io ardo por ti?... Tú me
preguntas amor, amor, amor, amor… he aquí yo te quiero… me vienes en mí
todas las mañanas… estamos, estamos solos… yo contigo sólo, tú sólo
conmigo… O Jesús, déme tu amor… cuándo tú vienes en mi corazón, si tú
ves algo que no gusta a tu amor, destrúyela… Yo te quiero… ”. Estas
vehementes palabras de Padre Pio, pronunciadas durante uno de los
éxtasis ocurrido en el breve período transcurrido en Venafro, pueden ser
consideradas una espléndida síntesis de su amor como oblativo por el
propio Dios crucificado y eucarístico. Los mismos sentimientos que Padre
Pio hizo poner en la imagen recuerdo su primera misa sacerdotal: “O
Jesús, mi suspiro y mi vida, hoy que te elevo, en un misterio de amor,
con Ti yo sea para el mundo, Camino, Verdad y Vida. Y para Ti Sacerdote
Santo, Víctima Perfecta. Padre Pio Capuchino”. De otra parte, el ápice de su día sacerdotal coincidió con los tiempos solemnes de la celebración eucarística de la mamatutina y la bendición vespertina. Uno de sus grandes admiradores, el Jesuita padre Domenico Mondrone, evidenció este carácter peculiar de su ardiente y seráfica espiritualidad, declarando que Padre Pio fue “empinado en la unión con Dio” y, por lo tanto, “entre los más grandes místicos de nuestros días. Modelo excepcional de devoción al Misterio eucarístico y a la Pasión de Jesùs. Fue el Cristo crucificado que el fraile llevó impreso en el corazón y en su cuerpo, a causa de la enfermedad, de las tentaciones y vejaciones diabólicas, de las persecuciones padecidas, de las profundas heridas a las manos, a los pies y al costado. Fue el Cristo crucificado que tuvo trasverberato su corazón, devolviéndolo, en todo, parecido a Él.
Con su ejemplar sufrimiento
oblativo Padre Pio siempre supo ofrecerle al Dios la prueba más eminente
y heroica de su amor. El propio Jesús le reveló, en su Pietrelcina, que
“El amor se conoce en el dolor”. Estas palabras se volvieron la síntesis
perfecta de su correlación espiritual y mística con el Crucifijo y el
gran tramo de lanzamiento de su apostolado en el mundo y para el mundo.
La Misa y la función vespertina fueron los dos momentos eucarísticos que el pueblo cristiano vivió con intensa conmoción y participación, en el pequeña iglesia conventual de Santa Maria de las Gracias, en San Giovanni Rotondo. El ruego del santo rosario, la visita a Jesús sacramentado y a Maria, inspiradas al celebérrimo y clásico texto de Santo Alfonso Maria de’ Liguori, introdujo la bendición Eucarística. Postrado, de rodillas, delante del altar, Padre Pio repitió, con voz compadecida, su amor al Señor escondido bajo los “velos eucarísticos”. El rostro estuvo fijo, inmóvil, hierático, mientras el cuerpo semejó proyectarse, tenderse hacia la santa Eucaristía. Lo que se repitió ocurrió, en medida mucho más sublime y trasformante, en la Santa Misa. Fue este, el Fraile estigmatizado imprimido en el imaginario colectivo de los hijos espirituales y los fieles que subieron en santa romería a San Giovanni Rotondo. Un sacerdote cuyo corazón estuvo lleno de amor para su Dios encarnado y Crucifijo. Un místico de la eucaristía que semejó ver visiblemente, dentro de la frágil señal de un po' de harina amasada con agua, la escondida, sin embargo sublime, presencia del Señor de la Vida. También a sus cofrades y a hijos espirituales, Padre Pio supo transmitir su mismo amor eucarístico, su misma anima mística, como testimonian estos pensamientos escritos a Assunta De Tomaso, su hija espiritual: “En el curso del día, cuando no te es permitido de hacer otro, llama a Jesús, también entre todas tus ocupaciones, con gemido resignado del alma y Él vendrá y siempre quedará unido con tu alma a través de su gracia y su santo amor. Vuela con el espíritu delante del tabernáculo, cuando no puedes irnos con el cuerpo, y allá desahoga los ardientes afanes y habla y ruega y abraza al Querido de las almas mejores que si te fuera dado de recibirlo sacramentalmente”. A padre Benedetto de San Marco en Lamis, su primer director espiritual, tan expresos, en los primeros tiempos de su vida sacerdotal, su seráfico ardor eucarístico: “Pero lo que más me hiere, padre myo, es el pensamiento de Jesús sacramentado. El corazón se siente como atraído por una fuerza superior antes de unirse a la mañana en sacramento. Tengo tal hambre y sed antes de recibirlo, que poco falta que no muero de preocupación. Y precisamente porque no puedo de no unirme a Él, y a la vez cola fiebre encima soy obligado de irme a nutrir sus carnes”. Una de las más hermosas frases de amor le dirigido a Jesús, de Padre Pio, pertenece al período pasado en Pietrelcina durante el septenio 1909-1916: “Jesús, amor en el corazón no tengo de ello más, tú sabes que lo he donado todo a ti; si quieres más amor, toma este mi corazón y llena de tu amor y luego manda puras de quererte, que no me negaré; más bien ruego de ello de hacerlo, yo lo deseo”.
PADRE PIO EN MI VIDA
PADRE PIO Y EL SACRO CORAZÓN DE JESÚS' LA PRIMERA APARICIÓN DE JESÚS' FUE EN PIETRELCINA "Querido Padre (Agostino) oh Le joli mois que le mois de mai! C’est le plus beau de l’année. Como este mes predica bien las dulzuras y la belleza de Maria! "
Tiene cinco o seis años, Francesco, y es recogido en ruego en el
pequeño templo del Burgo Castillo, cuando ve aparecer uno extraño
personaje en los aprietas altar. Es el Sagrado Corazón de Jesús que lo
mira colmado de cariño, haciendole señalo de acercarse.
On line la tercera parte del VIDEO dedicado a Padre Pio y a su ciudad nativa, Pietrelcina
Un señal elocuente de su santitad
OTROS SitiOS PUBLICADOS POR EL Autor:Pietrelcina, la Ciudad natal de Padre Pio (Español) Pietrelcina, the little native town of Padre Pio (English)Pietrelcina, la Citadèle Natale de Père Pio (François)Jesús de Nazaret (Español)Gesù di NazarethJesus of Nazareth (English)Jésus de Nazaret (Français)La página personal de Donato CalabreseBenevento, la ciudad donde Padre Pio fue ordenado sacerdote (Italiano)
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