Jesús y el dinero
La actitud de Jesús frente al dinero es indudablemente relativo a la intención con la que ésto es visto por el hombre. Mammona es una palabra aramaica que significa "bienes" e indica no sólo bienes en dinero. El término "Mammona"(Dinero) está utilizado, por Jesús, para indicar la personificación de la riqueza mal ganada.
Ciertamente el Rabbi de Nazaret expresa, en sus enseñanzas y en sus "dichos" un juicio severo criticando la fuerza seductora de la riqueza, declarándola un riesgo en los respetos de la elección para la salvación. Y entonces se encuentran como sobre sus labios palabras duras y severas:
"Cuánto difícilmente los que tienen riquezas entrarán en el Reino de Dios"(Mc
10,23).
En el Evangelio de Luca encontramos una frase aún más detonante de Gesù:
"Pero ¡pobres de ustedes, los ricos, porque tienen ya su consuelo! ¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!, Lc 6,24-25.
Sin embargo Jesús que llama con desprecio la riqueza con el epíteto de "mammona", no evita, durante su vida pública, los ricos, ni se muestra fuertemente rebelde en sus comparaciones.
Aparece en su comportamiento una diferente actitud: juicio negativo de la riqueza, hasta llamarla "inicua riqueza", Lc 16,9, que pero es asociado a un diálogo con los ricos. Una relación que Él, muchas veces, trata de establecer, también en el caso en cuyo algunos de estos ricos no cruzan la misma calle con él. En el corazón de Jesús está la suprema exigencia de "salvar todos": rico y pobres, potentes y debilidades. Aunque las debilidades y los pobres tienen un sitio privilegiado en su corazón. El encuentro con Zaccheo, a Gerico, es emblemático de esta actitud de Jesús que por encima de todo el hombre pone en su totalidad.
"Habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores del impuesto y muy
rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja
estatura. Entonces se adelantó corriendo y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por allí.
Cuando llegó Jesús al lugar, miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja en seguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa."
Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
Entonces todos empezaron a criticar y a decir: "Se ha ido a casa de un rico que es un
pecador." Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien le haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más."Jesús, pues, dijo con respecto a él: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abraham.
El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido."Lc
19,1-10.
Poco primero Luca "recondujo el episodio del << notable >> rico que justo por qué pegado a sus riquezas se negó de seguir a Jesús, Lc 18, 18-23, y las duras palabras de comentario por Jesús: << Y más fácil por un camello [o cable? n.d.r.] pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de Dio"Lc 18,25. Todo esto contribuyó a crear un caso "difícil" sea por Zaccheo que para Jesús el que, obviamente, después de aquellas palabras no pudo mostrarse demasiado indulgente hacia un rico. ¡Sin embargo el << difícil >>, más bien << lo imposible para los hombres >>, Cfr 8,27, ocurre! Cristo no excluye a nadie de su reino que les es ofrecido a todos, ricos y pobres, a condición de << cambiar >> el propio corazón, es decir de << convertirse >> "Jesús no condena la riqueza por si mismo pero porque ella tiende a convertirse en un ídolo, que es adorado y servido al sitio de Dios, Mt 6,24, absorbe energías físicas y espirituales, devuelve sordos a la llamada del Reino y a las necesidades de los hermanos, Cfr Luca 16,19-31. Pregunta sobre todo la renuncia a los bienes terrenales como acto de amor hacia los hermanos necesitados.
Para Jesús la riqueza que no viene en ningún modo puesta al servicio de los demás es << inicua>>, Luca 16,9. Señal de pecado. En fin el discurso sobre la riqueza le permite a Jesús de también subrayar los reflejos de bondad social solicitados por la conversión al Evangelio.
PARA EL DESCUBRIMIENTO DE JESÚS DE NAZARETH
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