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El Hijo del Hombre

 

   En los Evangelios Jesús habla como de si de otra persona, en el sentido que no dice "Yo" sino "El Hijo del hombre". Es un empleo no insólito de la lengua y la cultura semítica. Un título, este de "Hijo" del hombre, que en el Evangelio de Juan, redactado hacia el fin del siglo primero, recurre 13 veces, mientras en los evangelios sinópticos, que son más antiguos, se repite bien 69 veces. Eso demuestra, junto a otros factores, que el título Cristológico "Hijo del Hombre" tiene a serias garantías de arcaicidad y los mismos estudiosos lo reconocen como partenecer a la predicación de Jesús en los años de su vida pública, por lo tanto antes de la Pascua.

   Y entonces  nosotros nos ponemos tres preguntas sobre al Jesús histórico. Primero: cuál significado Jesús quiere decir al título de "Hijo del hombre" o "Hijo de Hombre". Segundo: Qué quiere enseñar a propósito de este título a sus oyentes. Tercero: ¿Qué nos dice el Título Hijo del Hombre  en respeto a la identidad de Jesús? ¿Es decir, superando el filtro editorial de los Evangelios, qué podemos saber acerca de Jesús Hijo del hombre? 
  

   Para comprender el sentido evangélico de este título hace falta confrontarnos con el lenguaje apocalíptico del libro del profeta Daniele:

   "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre,(I) que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran;(J) su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido"(Daniel 7,13-14).

   En la tradición apocalíptica, Daniel asiste a una visión al centro del que aparece "El Hijo del hombre" sobre las nubes del cielo que recibe el imperio universal. El escenario semeja enseñar que "La conclusión y el tránsito de los cuatro reinos humanos a aquel de Dios no habría ocurrido sin la colaboración de un particular enviado de parte de Dios".
 

   El problema que muchos se han puesto concierne la identificación de esta figura del "Hijo" del hombre con una colectividad o bien con una individual persona, que podría ser el Mesías de Israel.  Feuillet afirma que este apelativo de "ben adam", Hijo del hombre" se ha sido inspirado en Daniel por el profeta Ezequiel.  Efectivamente el título es escrito 93 veces en el libro del profeta Ezequiel. Eso significa que "El personaje misterioso del Hijo del hombre de Daniel es una especie de manifestación visible del Dios invisible...; pertenece a la esfera de lo divino y es como una encarnación de la gloria divina, como la imagen humana contemplada por Ezequiel"(A. Feuillet).

   Pero Ezequiel, a cuyo Daniel hace referencia, describe otro aspecto del Hijo del Hombre: Él, ya desde el momento de su elección a profeta, de cuando recibe el Espíritu de Dios, es llamado "Hijo" del hombre "O sea: pequeña cosa frágil, uno de los muchos, que sin embargo Dios ha elegido y ha levantado, infundiéndole su espíritu".
 

    A este punto tiene que ser considerada una  una tercera consideración, muy importante, que aúna a los estudiosos. En toda la literatura Bíblica se nota un continuo paso de una concepción colectiva a un idea personal del "Hijo del Hombre". Un pensamiento que influencia también el tema del Mesías hasta casi hacer coincidir la idea del "Hijo del Hombre contenida en el libro de Daniel en la imagen del "Siervo de Jahvé", tan dramáticamente descrito por Isaías, un personaje cuya misión de salvación no concierne sólo Israel pero todos los pueblos y cuya vida es predestinada a concluirse trágicamente. Pero Él será glorioso después de su muerte y así salvará a los hombres, vertiendo su sangre por ellos.
   A testimoniar la concordancia de estas dos figuras es justo el empleo del la palabra "Hijo del Hombre" sobre los labios de Jesús, tal como es reconducida en los Evangelios.
 

   Los muchos pasos evangélicos que contienen este título, han sido catalogados en tres grupos:


   El primer grupo, que recoge todos aquellos testimonios en los que el "Hijo" del hombre "vive la condición humilde, modesta, pero, junto, importante y decisiva. De este grupo se deduce que "Con Jesús se inaugura a la era escatológica y el Hijo del hombre empieza a tomar su poder: la autoridad, exousía, de Jesús aparece como poder de perdonar los pecados, Mr 2,10,.
 

   En el segundo grupo trasluce la misión del Hijo del hombre que tendrá que padecer, morir y resurgir, cumpliendo la misión del "Hijo del Hombr. En estos pasos el título "Hijo del Hombre hombre semeja derretirse, en la persona de Jesús, con los carácteres del  "Siervo de Dios".
 

   Tercer grupo: la figura de "Hijo del Hombre" como un "Mesías escatológico" aparece, en línea con el espíritu profético de Daniel, Mr 8,38; Mt 16, 27; Lc 9,26.  Según algunos exegétas estas referencias pertenecen a la más antigua tradición evangélica de los Dichos (loghia) del Jesús histórico.
 

   A la luz de esta catalogación aún más resulta evidente esta ambivalencia: Definiéndose a "Hijo" del hombre, Jesús actualiza la visión del profeta Daniel y, si de una parte es consciente de de poseer la autoridad  "exousía" le reconocida solemnemente al "Hijo de hombre" de la visión de Daniel, de la otra Él sabe de actualizar lo que es escrito en Isaías, a propósito del "Siervo doliente de Jahvé". En efecto, teniendo en cuenta la conciencia humana progresiva de Jesús, cuando este se da claramente cuenta de la suerte trágica que lo espera, pensando en las escrituras proféticas, Jesús descubre, en dos libros que le son familiares, Isaías y Daniel, dos personajes que semejan preanunciar su admirable misión: El Siervo doliente de Isaías 52,13-53,12, que le permite de comprender el misterio de su muerte sacrifical y de medir de ello el alcance, ya abriendo la perspectiva a una futura glorificación,  e el "Hijo del hombre" de Daniel 7,13-14, que le hace entrever, en cierto modo, un anuncio profético de esta exaltación.....

El Hijo del Hombre

   Es comprensible que Jesús sienta cómo pertenecer a su misión tales figuras proféticas, especialmente cuando Él vive su Pasión. Cuando come la última Cena y dona la eucaristía, Jesús se reconoce en el Siervo Doliente de Jahvé. Cuando, en cambio, contesta a los juicios que lo condenan a muerte, anunciando su vuelta gloriosa, según la visión de Daniel, Jesús se reconoce en el "Hijo" del hombre".

    Resumiendo hasta ahora todo cuanto expuesto puedo afirmar, una vez más, la ambivalencia del título "Hijo del Hombre". Jesús así Definiéndose quiere significar, de una parte, su procedencia misteriosa y, mientras tanto, su extraordinaria importancia en el proyecto de Dios para la salvación del hombre, como les aparece en las referencias de Ezequiel y Daniel. De la otra parte, llamándose como "Hijo del Hombre", Jesús quiere vivir la condición de fragilidad, de debilidad, característica de este título en el profeta Ezequiel. Es el Jesús histórico, el Jesús que demuestra claramente de haber elegido la calle de la debilidad y la fragilidad antes de la experiencia de la Pascua; la que pasa por la cruz y la muerte.

    Hay una clara referencia a esta elección voluntaria del Rabbi de Nazaret, y la encontramos enseguida en las horas precedentes a su detención. Después de la última cena, consciente de la traición de Judas, Jesús con sus discípulos le va al Getsemani. El lugar es conocido por Judas Iscariota, el traidor. Él sabe que Jesús va allí. He aquí porque está seguro de encontrarlo, cuando os conduce a los soldados. También otras veces estuvo allí junto con el Señor Jesús.

   Incluso sabiendo que Judas conoce este refugio, Jesús va allí. Sin embargo podría evitar el riesgo de ser parado. Bastaría con irle a Betania, en casa del amigo Lázaro, algo lejos del Getsemani. O quizás no quiera, el Maestro, poner en dificultad a sus amigos de Betania. Pero podría ampararse en el desierto de Judas que empieza enseguida después de Betania. Sus sinuosidades, las gargantas profundas podrían ofrecer un cómodo refugio a él y a sus amigos. Y con calma tendría, luego, la posibilidad de volverle a su Galilea o a otro lugar.

   No. Jesús le va al Getsemani. Ante todo porque en la noche de Pascua hace falta pernoctar en Jerusalén para vivir plenamente la Pascua, y da la maciza presencia de romeros, no está solo entre las paredes de la Ciudad santa que se puede pernoctar; pero en un perímetro más vasto que, a oriente también abraza la ciudad de Betfage sobre el monte de los Aceitunos, Betania es excluida. Por lo tanto también el Getsemani y el monte de los Aceitunos hacen parte de este perímetro. Éste es el primer motivo que empuja Jesús a vivir la regla Pasquale en el perímetro de Jerusalén, incluso el traidor sabiendo conoce el lugar; en el Getsemani el "pequeño rebaño" de Jesús será desmembrado. Pero Él, Jesús, es plenamente consciente de su resurrección. Ya ahora, antes de ser parado, Él es consciente de su victoria sobre la muerte. Y es por éste que ya a Cesárea de Filippo preanunció su muerte, Pietro hasta regañando por su tentativa de alejarlo de Su Pasión

   En este cuadro emerge un dato significativo y realista del Jesús histórico: ya en su vida público Jesús es consciente de afrontar el escándalo de la cruz. El título "Hijo del hombre lo presenta en su auténtica humanidad, pero también en su Divinidad, en su amor al hombre que sufre. En el fondo este título cristológico lo devuelve parecido, más bien lo hace sentir intensamente unido con el hombre que está en el sufrimiento. Sobre todo otorga un sentido lleno al sufrimiento que acompaña al hombre ya desde las alboradas de su historia.

   "Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo".Marco 14,60ss.

 

PARA EL DESCUBRIMIENTO DE JESÚS DE NAZARETH

 

Jesús en la historia  Nazareth
Belén La Familla de Nazareth
El primer anuncio El lugar de la Misión
El idioma de Jesús  Los milagros
Jesús el Profeta Jesús revela al Padre
Jesús revela el amor del Padre El Buen Pastor
El camino de la Cruz El ruego de Jesús
El Padre nuestro Jesús y las mujeres 
Los pequeños El nuevo Pueblo de Dios
Jesús y el Dinero Bienaventurados a los pobres de espíritu
Jesús y el ambiente de Israel La psicología de Jesús
Jesús elige a los Doce y a los discípulos La misíon entre los gentiles
El "Hijo del hombre" Las parábolas
Jesús, Maestro de sabiduría Jesús y la Sagrada Escritura
La familla y la parentela Su "Pan"
Jesús exorcista Jesús frente a los pecadores
Las parábolas de la misericordia Las controversias en Galilea
La crisis en Galilea La Transfiguración
Jerusalén La última Cena 
La Pasión  Resurreción - primera parte
Resurreción - segunda  parte Jesús Cristo hombre y Dios

 

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